domingo, 21 de marzo de 2010

el contador de estrellas

Ayer tuve un sueño, un hermoso sueño, estaba en un prado de fresca hierba, un lugar tan hermoso como desolado, caminaba despacio, sintiendo la hierba bajo mis pies desnudos, era oscuro apenas podía ver.

Sentí temor al verme tan solo, se me encogió el corazón al no sentir mas que mi respiración, solo yo... solo el yo.

Me senté en la hierba, inhalé profundamente llenando mis pulmones de oxigeno, de aire tan fresco y húmedo como hacia años que no sentía, todo mi ser se regocijo y ya no me encontré tan perdido.

Lentamente sin prisas como un gato cuando caza, levante mi vista al cielo y las vi, cientos, miles, decenas de miles, brillando en multitud, brillando ante mi, un firmamento tan vasto como nunca jamas había soñado.

Y aunque al principio me sentí pequeño, crecí, fui creciendo, elevándome sobre el páramo y la hierba, sobre la tierra y las nubes.

Mi frente se torno fresca, limpida, y en ella sentía la espiral de fuego azul rotando en perpetuo movimiento y levante mis brazos hacia lo alto y toque cada una de las estrellas, cada momento en un baile infinito irrepetible, la danza del infinito le llaman, la danza de la vida.


Y hoy he amanecido entre dolor y rosas, mi cuerpo sufre, sufre sin medida, pues todavía restan muchas horas para que se acabe el día.

Jan solo jan

5 comentarios:

Arami dijo...

:D
hermoso sueño...fresco, sutil y colorido.
Sí... así dan ganas de bailar la danza de la vida, todos los dias de nuestra vida.

Besotes jan

Kendolechón dijo...

Como alguien dijo, demos gracias a las estrellas por habernos dado los ojos que volvemos hacia ellas.
Saludos.

jansolo dijo...

un abrazo a los dos

aprendiz dijo...

:)

amanhecer entre dolor y rosas me parece um doce sofrimento

Kend-ito dijo...

Nada más a añadir a los tres comentarios que me parecen tan detallados com narrativo y plástico es tu sueño.