viernes, 24 de agosto de 2012

La puerta

Se muere, este cuerpo se muere a toda la prisa, lo siento en cada una de sus partes,  gritando para que haga algo, gritando para que  me mueva, salte o  corra, crezca  hasta el fondo del mar y suba hasta los confines del cielo, pero yo no hago nada...no me atrevo.

Estoy prisionero de la razón , la lógica y la costumbre, encerrado en un caparazón que alberga una estrella que se extingue lentamente, intento una y otra vez sumergir mis manos en ella y cada ves se hace mas pequeña al contacto de mis manos.
Como en el clásico de la cerillera, chispas de luz iluminan lo que he vivido,  aquello que este cuerpo experimento, lo que sintió...curioso solo quedan los gestos, los recuerdos, aquellos momentos en el pasado que atesoramos como un evento único e irrepetible desde nuestra limitada visión.

Las destellos se me hacen cada vez mas pequeños, las ideas de  lo que fui se me tornan cada vez mas  irreales, se muere, este cuerpo se muere.

Veo a la persona que ame con locura un día del año pasado, cuando su cabello ilumino mi vida y sentí que lo podía todo en la vida, veo a mi padre que me espera en la otra orilla,  el fue fuerte y duro esperando a su hijo que nunca supo decirle  cuanto lo quería, veo mas allá, y siento que me despego de los pies,  y aunque quiero quedarme junto a mi hijo pequeño, siento que si la vida no pasa a un nivel de nueva creación no habrá más camino.


Amo la luz aunque vivo sumergido entre tinieblas, al final mis enemigos pudieron conmigo, los veo ante mi y ante ellos me preparo para luchar una vez más, son muchos,  sus caras son aquellos  que una vez llame amigos.

Aquellos que se dejaron caer, aquellos que perdieron sus sueños, aquellos que se han vuelto amarillos macilentos y grises, aquellos que viven de la carroña de sueños ajenos...estoy cansado, me siento partir, este cuerpo necesita un descanso desea  morir.

sábado, 18 de agosto de 2012

El Dragon duerme en ti

Los sueños se mezclan con la realidad en una cacofonía que no logro ordenar en mi cabeza,  me levanto del sucio camastro donde duermo, es este un asqueroso colchón tirado en el suelo a modo de cama, me rodea la suciedad y mis peores pesadillas,  estas   han formado cual ejercito para acabar de destruir la obra de mi creador.

Hoy no peleo,  hoy no lucho, hoy estoy vencido; me arreglo la camiseta sin mangas que se ha anudado en mi cintura,  tras encender un cigarrillo  inyecto un poco de veneno en mis pulmones, me sumerjo de nuevo en el dolor del cual me he convertido en un adicto, se puede  ser adicto  al alcohol, al tabaco,  al sexo y un millón de cosas más,  yo me he vuelto adicto al dolor que como una sombra siempre esta cerca y  me recuerda como he llegado a esta situación.

Garabateo algo en la libreta de mis recuerdos, los trazos lo invaden todo, mi alma, esa desconocida  grita intentando despertar al ser que una vez fui, el dolor escupe en mis pulmones y toso ferozmente arrojando esputos sanguinolentos sobre el piso, mientras busco los restos  del coñac barato que fue mi compañero la noche pasada, una imagen del espejo me devuelve los rasgos, rotos, quebrados, afilados, despedazados en que me he convertido, y me dejo caer mientras los garabatos del papel se ensucian con mis manos y duermo....duermo...