martes, 4 de noviembre de 2014

Cumpleaños y nuevo rumbo.

  Sigo por aqui, sigo trabajando creando mundos pues que cosa más hay?, Siempre fiel, siempre luchando, pues de los fuegos de la creación nacen leyendas, os dejo un par de imagenes de lo ultimo que estoy escribiendo, es una narración "La canción de Elena" os adjunto unas imagenes, de algunos de los seres que habitan este mundo, hoy pasado ya mi cumple, os deseo lo mejor, un abrazo.

Ces



De nuevo en la brecha, amigos míos, una vez más, o tapen la muralla con nuestros muertos ingleses. En la paz nada conviene más a un hombre que la serena modestia y la humildad, pero si el estallido de la guerra suena en los oídos, entonces hay que imitar la conducta del tigre. Tensen los músculos, conjuren a la sangre, disfracen el buen carácter con la furia de rasgos crueles, y luego den a los ojos un aspecto terrible: que espíen por las troneras del cráneo como el cañón de bronce, y que el ceño los abrume, terrible como la roca astillada cuelga y se proyecta sobre su base sacudida socavada por el océano salvaje y devastador. Ahora aprieten los dientes y abran las ventanas de la nariz, contengan fuerte el aliento y concentren el espíritu a su máxima altura.
¡Adelante, adelante nobles ingleses, que tenéis en vuestras venas la sangre de los padres probados en la guerra, de padres que, parecidos a otros tantos Alejandros, combatieron en estas regiones desde la mañana hasta la noche, y no envainaron sus espadas hasta que les faltó tema de lucha! ¡No deshonréis a vuestras madres, atestiguad que los que llamáis padres son los que os han engendrado! ¡Servid hoy de modelos a los hombres de sangre menos noble, y enseñadles cómo hay que batirse! ¡Y vosotros, bravos “yeomen” , cuyos miembros fueron fabricados en Inglaterra, mostradnos aquí el vigor de las comarcas que os crían; forzadnos a jurar que sois dignos de vuestra raza, lo que no dudo, porque no hay uno solo de vosotros, por vil y bajo que sea, cuyos ojos no brillen con una noble llama! Os veo en la actitud de lebreles de traílla, estremecidos de cólera en el instante de ser desatados. ¡Se ha levantado la veda!
Enrique V: acto III, escena I
William Shakespeare


1 comentario:

kendopitecus dijo...

No puede ser, no resiste al ensayo de la razón. Es un simulacro para mantenemos en una contemplación falsa. ..., si reflexionamos en esto, no podemos creer que sea el turco tan torpe que relegue a último lugar la isla que le incumbe en primero y abandone una tentativa fácil y provechosa, para despistar y sostener un peligro infructuoso.

Otelo acto 1 escena 3 Siempre hay sangre y fluidos en Shakespeare ;)