viernes, 20 de marzo de 2015

En un incierto pais


Mi camino me lleva lejos, en este mar sinfín que no deja de zizaguear, como el metro, el gran siseo, que se escucha como  un  rumor bajo  tierra, que alcanza con su rumor  los confines de la tierra.

El gran siseo como gusano inerte, metálico, relleno de parásitos que entran,  bajan y suben, mientras su camino nos lleva a todas partes.


Soy el gusano en las entrañas de la madre tierra y como yo siete mil millones más  ahogan a la madre que nos ha dado la vida, la madre que rezumaba leche y miel, la madre que siempre espera y siempre llora, la madre que apaga  con su canto, el llanto de su hijo.

A esa madre que con manos arrugadas, cicatrizadas...ya estériles nos abraza con calor huido de ellas, con llanto, esa madre que  nos mece y nos acuna y en la cual  dormimos.

Os dejo el sonido de los ángeles en lo más pequeño.



1 comentario:

kendopitecus dijo...

No somos la cima de nada,La naturaleza existía antes y existirá después de nuestro paso. SIn duda diferente pero deleitará a las especies que nos sucedan a poco bien que la traten