El corazón de las hadas
Cuento de hadas
El bosque era espeso, denso, antiguo, con grandes y viejos arboles que ocultaban con sus frondosas copas la luz del suelo.
El camino que lo atravesaba, con el tiempo se había convertido mas en una senda olvidada que en un camino que transitaran los hombres.
Una solitaria carreta estaba detenida en el camino, el asno que tiraba de ella se negaba a avanzar...
El conductor descendió de la carreta y se quedo mirando al animal, tras un periodo de tiempo sin concretar se sentó en el camino.
Otra persona habría azotado al animal, obligandole a avanzar, se hubiera deseperado, y habría reaccionado con ira y violencia, y quizás no le hubiese faltado razón, pues la noche se cernia sobre la carreta y el bosque parecía amenazador.
Pero el viejo de largos cabellos blancos se sentó en el camino mientras miraba al testarudo asno, interrogándose de los porques que hacía que el animal no quisiese avanzar.
Pasaron las horas de tensa calma, al final el viejo se relajo, y dejo que el tiempo fluyese, que los sonidos del bosque al oscurecer menguasen, y él empezó.... a oir.
Escucho a los pajaros recogerse en sus nidos, escucho a los roedores salir de sus madrigueras en busca de alimento y a algunos pequeños depredadores que iban tras estos, escuchó la vida, el viento y la tierra, mas solo uno de entre todos los sonidos le llamo poderosamente la atención, era este, un sonido fugaz, esquivo, aleatorio, iba y venia, aparecía y tornaba a desaparecer.
Trrrrrrrrrrrrrrr
Trrrrrrrrrrrrrrr
Él, conocedor de todos los sonidos del aire del agua y los bosques, no sabia donde encajaba este, era como un pájaro herido, que intentase alzar sus alas, o más bien como un insecto que luchaba por escapar de las garras de una araña....
Trrrrrrrrrrrrr
Trrrrrrrrrrrrr
El ruidito continuaba, aunque según pasaba el tiempo, este era más débil, más agonico, quien lo produjese se agotaba poco a poco...pronto aun con los ojos cerrados y bien concentrado no lo escucharía.
Se decidió a buscarlo en mitad de la oscuridad del bosque, y un lucecita azul casi imperceptible en la tupida maleza le indico el camino (sonrió para si, si su buen asno no se hubiese detenido durante horas, jamas hubiese escuchado aquella señal y habría pasado sin más por el camino)
Andó durante un buen rato hacia la lucecita azul, y Oh sorpresa, lo que no puede ser apareció ante el.
Un fantastico y diminuto ser con forma de mujer de apenas unos 10 cm de estatura, se debatía entre dolores muy agudos tirada en el suelo a los pies de un majestuoso roble.
El hombre la miro, y esta le devolvió la mirada, las alitas de la espalda de ella se movían al unisono de los espasmos de su respiracion, produciendo el familiar sonido que le habia conducido hasta allí.
La historia de Adami
¿Que te paso, quien te hizo tanto daño?- interrogo el hombre-
Sin apenas mover los labios, las palabras llenaron la cabeza del viejo.
Ya entiendo, ya entiendo... entregaste tu corazón a un hombre, repitió el viejo en voz alta, como si asimilase lo que estaba diciendo la hadita.
¿Entregaste tu corazón a un ser humano?(grito con mas fuerza el viejo)
que hiciste desdichada, como pudiste hacer eso, tu corazón es inmortal, es libre como el viento, libre más de lo que cualquier ser humano será jamas, pero como se te ocurrió...
El viejo callo, ante el murmullo del hada , y mientras se calmaba, lágrimas brotaban a raudales de sus cansados ojos.
Pobre niña enamorada, pobre niña que muere por el amor de los hombres, que su luz azul se marchita, pobre niña enamorada...
¿como ocurrió?
¿porque el no volvió junto a ti?,
te abandono a tu suerte, mientras languideces sola en este apartado y frió bosque, que clase de persona pudo hacerte esto...
De nuevo el murmullo del hada le hizo callar, y las lágrimas del hombre se tornaron un rió desbocado...
Lo entiendo, lo entiendo.... le dijo asintiendo, -lo he visto dijo el anciano-
El no pudo regresar, murió antes de devolverte el regalo que le hiciste, cayó, ahora lo se ...cayó.
Malditos lo hombres y sus guerras, malditos todos por el dolor que generáis, malditos todos...
El anciano recogió a la joven hada moribunda y la deposito en la trasera de su carreta, con sumo cuidado, con extremado cuidado...
¿Como? -dijo el hombre antes de partir-
¿Mi nombre?.....Hummmm... tengo muchos, muchos me han llamado de diferentes maneras en tantos lugares y en tantos idiomas...
.......llámame solo el Tirititero.
El bosque era espeso, denso, antiguo, con grandes y viejos arboles que ocultaban con sus frondosas copas la luz del suelo.
El camino que lo atravesaba, con el tiempo se había convertido mas en una senda olvidada que en un camino que transitaran los hombres.
Una solitaria carreta estaba detenida en el camino, el asno que tiraba de ella se negaba a avanzar...
El conductor descendió de la carreta y se quedo mirando al animal, tras un periodo de tiempo sin concretar se sentó en el camino.
Otra persona habría azotado al animal, obligandole a avanzar, se hubiera deseperado, y habría reaccionado con ira y violencia, y quizás no le hubiese faltado razón, pues la noche se cernia sobre la carreta y el bosque parecía amenazador.
Pero el viejo de largos cabellos blancos se sentó en el camino mientras miraba al testarudo asno, interrogándose de los porques que hacía que el animal no quisiese avanzar.
Pasaron las horas de tensa calma, al final el viejo se relajo, y dejo que el tiempo fluyese, que los sonidos del bosque al oscurecer menguasen, y él empezó.... a oir.
Escucho a los pajaros recogerse en sus nidos, escucho a los roedores salir de sus madrigueras en busca de alimento y a algunos pequeños depredadores que iban tras estos, escuchó la vida, el viento y la tierra, mas solo uno de entre todos los sonidos le llamo poderosamente la atención, era este, un sonido fugaz, esquivo, aleatorio, iba y venia, aparecía y tornaba a desaparecer.
Trrrrrrrrrrrrrrr
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Él, conocedor de todos los sonidos del aire del agua y los bosques, no sabia donde encajaba este, era como un pájaro herido, que intentase alzar sus alas, o más bien como un insecto que luchaba por escapar de las garras de una araña....
Trrrrrrrrrrrrr
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El ruidito continuaba, aunque según pasaba el tiempo, este era más débil, más agonico, quien lo produjese se agotaba poco a poco...pronto aun con los ojos cerrados y bien concentrado no lo escucharía.
Se decidió a buscarlo en mitad de la oscuridad del bosque, y un lucecita azul casi imperceptible en la tupida maleza le indico el camino (sonrió para si, si su buen asno no se hubiese detenido durante horas, jamas hubiese escuchado aquella señal y habría pasado sin más por el camino)
Andó durante un buen rato hacia la lucecita azul, y Oh sorpresa, lo que no puede ser apareció ante el.
Un fantastico y diminuto ser con forma de mujer de apenas unos 10 cm de estatura, se debatía entre dolores muy agudos tirada en el suelo a los pies de un majestuoso roble.
El hombre la miro, y esta le devolvió la mirada, las alitas de la espalda de ella se movían al unisono de los espasmos de su respiracion, produciendo el familiar sonido que le habia conducido hasta allí.
La historia de Adami
¿Que te paso, quien te hizo tanto daño?- interrogo el hombre-
Sin apenas mover los labios, las palabras llenaron la cabeza del viejo.
Ya entiendo, ya entiendo... entregaste tu corazón a un hombre, repitió el viejo en voz alta, como si asimilase lo que estaba diciendo la hadita.
¿Entregaste tu corazón a un ser humano?(grito con mas fuerza el viejo)
que hiciste desdichada, como pudiste hacer eso, tu corazón es inmortal, es libre como el viento, libre más de lo que cualquier ser humano será jamas, pero como se te ocurrió...
El viejo callo, ante el murmullo del hada , y mientras se calmaba, lágrimas brotaban a raudales de sus cansados ojos.
Pobre niña enamorada, pobre niña que muere por el amor de los hombres, que su luz azul se marchita, pobre niña enamorada...
¿como ocurrió?
¿porque el no volvió junto a ti?,
te abandono a tu suerte, mientras languideces sola en este apartado y frió bosque, que clase de persona pudo hacerte esto...
De nuevo el murmullo del hada le hizo callar, y las lágrimas del hombre se tornaron un rió desbocado...
Lo entiendo, lo entiendo.... le dijo asintiendo, -lo he visto dijo el anciano-
El no pudo regresar, murió antes de devolverte el regalo que le hiciste, cayó, ahora lo se ...cayó.
Malditos lo hombres y sus guerras, malditos todos por el dolor que generáis, malditos todos...
El anciano recogió a la joven hada moribunda y la deposito en la trasera de su carreta, con sumo cuidado, con extremado cuidado...
¿Como? -dijo el hombre antes de partir-
¿Mi nombre?.....Hummmm... tengo muchos, muchos me han llamado de diferentes maneras en tantos lugares y en tantos idiomas...
.......llámame solo el Tirititero.
Comentarios
Me encanta la hada Adami
Me encanta como escribis… :D
Besos de hada
Suerte tener un titiritero que sabe de remiendos del cuerpo y del alma.
Besotes, los caballeros también los damos y con mucha alegria. :)
bso
uniali
Celebro os guste
Hermoso cuento.
:D
será señal? la verificación de la palabra que me sale abajo dice unjan
wowwwwwwwww
e quiçá la trasera de su carreta seja o interior dele mesmo
quiçá quiçá
beijos
La senda del corazón, la senda del amor amigo mio, el amor es lo que importa, amor a otras personas, amor a la familia, a la amistad a la vida solo el amor perdura en el tiempo...
Arami:
Caminar por el placer de caminar, con cada paso mi alma se acerca mas a vos, a nos a otros desconocidos en una espiral de luz creciente ....quizás algún dia...
Aprendiz:
Mi dulce brujita...quizá quizá